En el estudio

Cervicalgia

Cervicalgia es el término que se utiliza para llamar al dolor de cuello, ya que algia significa dolor, y el segmento cervical es el que conforma al cuello.

 

De igual manera, la lumbalgia es el dolor de la zona lumbar, la cual podemos reconocer desde el inferior de nuestro tórax, hasta la cintura pélvica.

 

Algunos datos al respecto:

Estos dolores, tanto de cuello como lumbares, pueden ser generados por múltiples factores, entre los que encontramos, contracturas musculares, compresiones neurales, bloqueos articulares, etc.

 

Sin embargo, en cuanto al síndromes de dolor lumbar se estima que sólo un 10% de los casos son provocados por alguna de estas causas específicas, siendo entre un 80 y 90% por causa inespecífica, pudiendo estar relacionado con disfunciones musculares, neurales, mecánicas, fisiológicas, emocionales, etc.

 

Se estima que entre el 70 y 80% de la población en algún momento de su vida sufrirá algún cuadro de dolor lumbar, de los cuales alrededor de un 80 o 90% tendrán resolución espontánea, sin intervención médica.

 

Durante las últimas décadas se ha demostrado que los ejercicios son la medida más eficaz en la prevención de las recurrencias y en el tratamiento, a largo plazo, de los pacientes con lumbalgia crónica inespecífica.

 

En cuanto a la cervicalgia, el dolor de cuello es una de los problemas más frecuentes en la atención primaria de la salud, entre un 30 y 50% de las personas que sufren dolor cervical refieren síntomas continuados hasta 12 meses después de su inicio, con un aumento de la prevalencia entre las mujeres y un punto máximo en la mediana edad.

 

Aproximadamente el 70% de la población experimentará dolor de cuello en algún momento de su vida. Siendo la 2da causa de baja laboral, tras el dolor lumbar.

 

Es poco frecuente el dolor de cuello localizado, siendo casi siempre parte de un cuadro de dolor extendido o regional.

 

Resulta interesante destacar que en algunos casos, la estrategia de prevención orientada a cambiar los aspectos ergonómicos y de organización del puesto de trabajo ha dado lugar a una reducción en la incidencia del dolor de cuello en los trabajadores. No obstante, existen factores psicológicos de protección. El hecho de tener un trabajo que permite tomar decisiones y en el que exista una dirección que otorga facultades ayuda a reducir la incidencia de dolor cervical.

 

 

 

 

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